(Dedicado a las muñecas rotas)
Mi muñeca de porcelana,
la niñez entre columpios y juegos
te fue robada,
despojados en segundos
y tu inocencia arrebatada.
En un grito que llego a las estrellas pero que nadie
escucho,
Dios en un descuido te abandono.
Una mano adulta en garra se convirtió
Sin fuerzas y prisionera
te guio a las pesadillas,
donde de tu manito, la muñequita de porcelana se
resbalo
engañada por el juego perverso de la confianza.
Con dulces, mentiras y regalos,
una mente enferma te obligo a callar
Disfrutando a su antojo del juego
del deseo infernal.
Tus lágrimas y el dolor te ahogaban!
Te culparon como a una pecadora.
Hablaste, más te apuntaron con el dedo
Fuiste apedreada moralmente
por escupir la verdad y con
amenazas te hicieron callar
Sabanas ensangrentadas gritaron como testigo
y los jueces ciegos decían
todo es un mal entendido.
Llega la hora veredicto,
¡¡¡Culpable!!!...
Provocaste al pervertido.
Tus sueños se queman
tu infancia esta abortada
tu cuerpo está quebrado
tu vientre vulnerado
al deseo perturbado
Tu flor corrompida
¿Dónde está la niña?
Rasgando sus venas
Matando a sus muñecas de juego
Enterrando sus sueños
Llamas a la muerte
mientras entra la carne podrida,
Eres apetito, del deseo
Tu alma calla el grito en tu almohada
Ahogando tu preciosidad.
Tu alma se escapa de tu cuerpo violentado,
Ya no hay dolor.
Solo lágrimas caídas como hojas de otoño
solo queda una muñeca de porcelana quebrada
en tu lecho ensangrentada.
Mayo 2014.

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