Llegaron cuando aún no marcaban las 12 en el reloj de la iglesia, las olas del mar les dieron la bienvenida con grandes aplausos cuando reventaban en las rocas, las gaviotas volaban cerca de ellos saludándolos con sus graznidos, el sol radiante les regalaba el calor y la nueva energía que necesitaban para emprender este nuevo camino. Se quitaron los zapatos y descalzas caminaron por la arena, la espuma de las olas besaban sus pies y tomados de la mano caminaron hasta el atardecer.
La gente del lugar solo vio dos sombras, que se alejaban cuando el sol moría en el horizonte, dos siluetas adentrándose en mar, tomadas de las manos en un camino que el sol les mostraba. Nunca más los vieron, nunca se supo de ellos, solo cuenta la leyenda que si miras muy bien el ocaso con sus últimos rayos de luz, se ven dos siluetas caminando tomadas de la mano.
Fin
Marzo 2015

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