Ellos no pueden hacer un
plan semanal, pero si pueden soñar despiertos
son los pensamientos de la
mujer mientras acompaña en la estación del
tren a su amado. Los continuos
viajes de él les impide hacer más cosas juntos
y
debe resignarse al abandono constante
sin tener noticias de él, es entonces cuando le vienen unas ganas
incontenibles de pedirle que abandone ese trabajo, que lo necesita cada día más
pero se muerde en silencio sus palabras y su rabia. El con los pensamientos
similares intuye la tristeza de su mujer la mira dulcemente y la contiene
besando sus labios. Aunque parezca
increíble su amor seguía intacto a través de los meses, no lo ha dañado el
tiempo, ni la rutina cotidiana eso que hace tanto daño. Como dos ausentes del
mundo dan rienda suelta a sus impulsos en esa despedida sin preocuparse de la
gente, de la señora en medio del caos de
la demanda de pasajes que ha generado un revuelo de reclamos de sonidos y hasta de olores. Se
miran una y otra vez, se tocan, traspasan la realidad que los envuelve solo
importan ellos, no existe tangible en la estación que les robe su aire.
—Estoy empezando asimilar, cada vez
cuesta más, y no consigo sacar fuerzas para estar sin ti, tú lo sabes. Balbucea
ella.
—No será por mucho tiempo, conoces mi
rutina, no me gusta ver tus ojos tristes le contesta, mientras a el también se
le escapa una lagrima.
La hora
avanza se aproxima la partida, las 20 horas marca el reloj en medio de la sala
de espera en la estación y el nerviosismo de ambos se escapa por el andén,
aproximadamente queda menos de una hora. Evadidos de todo el paisaje del gran
espacio ocupado por la línea férrea, parece no importarles, el eje verde de los
árboles que adornan el lugar le dan poder a la estructura mientras las hojas bailan melancólicas asolo pasos del ferrocarril donde el iniciara
su viaje. Él corazón de ella palpita aceleradamente por la emoción fugaz de la
despedida, el inquieto se siente
limitado, no le gusta quiere quedarse refugiado en sus brazos, está enamorado.
Ella al igual está enamorada, sus pensamientos
surgen espontáneamente quiere seguirlo hasta el mismo infierno sin caducidad de
horas, de minutos ni de tiempo.
—¿Por qué no me acompañas? Te doy permiso a que me sigas.
Tomamos el otro tren y vienes conmigo.
—No puedo amor mío, de verdad me encantaría. Tu sabes hay cosas
que atender,
no pretendas sentirme culpable.
—Te extrañare mucho, me harás mucha
falta, estas reuniones son una lata y te necesitare por horas y horas y sin ti
se harán eternas mis noches.
La nostalgia entre ellos se agrava en cada
regreso en cada despedida. Detestable sensación mientras se vislumbra el tren
que apresura su partida.
Se besan por última vez. Ha llegado el
tren ya comienza su salida.
Su ausencia la siente de inmediato, un mensaje
acaba de llegar a su teléfono. TE EXTRAÑARE y esas palabras anudaron el corazón
y se estrecharon sus espacios. Enciende un cigarro con la esperanza de que el
regrese a buscarla y quedarse con ella. Pero el silbato del tren anuncia que ya
es muy tarde, mira la hora de su reloj que él le regalo en su aniversario, una
lagrima cae en su mejilla ya comienza a deambular por la calle esperando el
taxi que la llevara a su casa en un regazo de nostalgia solo quiere dormir para sentir que sus sueños
la llevaran hacia el sintiendo el ardor de sus besos y de su cuerpo-.
Absorta en su mente, la interrumpe una voz.
—Son $3500 pesos la carrera, ya
llegamos dama es hora de bajarse. —Busca entre sus cosas la llave de la puerta,
no ha parado de llorar, un fuerte respiro como dándose valor para entrar. Seca
sus lágrimas y se dirige a su dormitorio entrando rápido al baño, se
suelta el pelo y se lo cepilla con rabia, recuerda esas horas de amor, sus
cuerpos sudados extasiados por los
hervores cuando hacen el amor una y otra vez
en una retórica de placer que no sabe de tiempos.Se desviste y se pone
su camisón, aún tiene puesto su reloj y esta noche no se lo sacara quiere
sentirlo cuando este en la cama recordando cada momento junto a él. . Se mira
al espejo y dice como una oración mi promesa de amor fue “te seguiré
hasta el infierno”. Apaga la luz y abre la puerta del baño prende la lámpara de
su velador, y arregla las cosas, toma su despertador y lo programa a las 7 de
la mañana. Se mete entre las sabanas, están frías, sin embargo debe obligar a
su corazón a seguir con la rutina, da
un suspiro apoya su cabeza en la almohada de pronto como si le martillaran lo oídos lo
que no quería escuchar lo escucha
—Hoy
Llegas temprano ¿Cómo estuvo el
trabajo?
—Extenuante como siempre, pero hoy delegue obligaciones,
mañana será un arduo día, perdona necesito dormir, buenas noches.
—buenas noches amor, que descanses, le
contesta el esposo y apaga la luz.
Fin
Noviembre 2013

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