Esta cena sería diferente, sería única,
especial. Siempre esmerada, detallista, debía estar todo a punto desde la
carne a las ensaladas, todo exquisitamente presentado como era su
característica en materias culinarias. Ensimismada en sus pensamientos,
evadida por un instante de la realidad.
De pronto su distracción es
interrumpida por el programa que trasmiten en el televisor, la
pelea del siglo, el boxeo más esperado del año para el título mundial Oscar De
La Hoya vs. Manny Pacquiao. El había hecho los arreglos necesarios
para llegar temprano a casa y no perderse este magnífico panorama televisivo. Ella con la parsimonia
que la caracteriza y más bella que nunca, su largo caballo caía por sus hombros
como enmarcando un cuadro donde destacan su bellos labios pintados de rojo
carmín.
Todo listo para, solo falta servir.
Mientras en el televisor la campana
anuncia el octavo round…la exquisita
cena con finas hiervas llevada a la mesa en la bandeja de cristal que ella
misma se preocupó muy temprano de comprar. Una mesa de lujo, con el toque de
ese vino que tanto le gustaba, un gran reserva 2007 de Miguel Torres .la
ocasión lo amerita, no podía quedar suelto ningún eslabón…
Ella ya sentada frente al fino comedor,
mientras el boxeo continúa ;Ella alza una copa con esas finas manos y le mira con sus ojos profundos y dulce
sonrisa. Fija la vista y le musita como si le susurrara una hermosa canción. “A
TU SALUD AMOR MIO” y disfruta como si fuera su ultimo brindis en una noche colmada de pasión.
El boxeo ha terminado. Y anuncian al ganador
de la pelea por KO técnico a Manny Pacquiao . Ella aun saboreando el elixir de
la vida y de los dioses, observa sonriente a su marido que nos despega la mirada inerte, con su nuca
destrozada por aquella bala que el dulce gatillo disparo de sus manos mientras
veía el televisor.
Fin
octubre 2013

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